Quede un poco aturdido cuando Rebeca me dijo que sería una hembra. Después de tres varones, me había acostumbrado a la idea de que este cuarto y probablemente último embarazo sería un varón también. La realidad me llegó con más fuerza un veinte de enero, hacen precisamente veinte años, me llegó en forma de un bultico de azules sabanas de hospital, que contenían una carita redonda y un cuerpecito embarrado en esas sustancias en las que llegan embarrados los bebes.
Pronto se convirtió en una niña bella. Rebeca y yo tuvimos que negarnos en incontables ocasiones a las proposiciones para que compitiera en certámenes de belleza infantil. Solo cuando fue lo suficientemente madura para tomar sus decisiones firmó con una agencia de modelaje profesional. Llevar una carrera universitaria a la par de una carrera de modelaje no es asunto fácil, ella lo ha logrado. En apenas dos años y medio obtendrá su Bachelor’s degree, algo que toma normalmente cuatro años de estudios y nos llena de orgullo. La belleza puede ser, en efecto es pasajera, la sabiduría es eterna.
Hoy celebraremos en compañía de sus amigos una fiesta de despedida. Caroline Grillo, aquel frágil cuerpecito que me entregaran envuelto en azules sabanas de hospital, carita redonda y cuerpecito embarrado en esas sustancias en las que llegan embarrados los bebes, marcha en busca de sus sueños a la ciudad de New York. No me es fácil expresar el estado de ánimo que me embarga. Tengo la tranquilidad que Rebeca y yo le hemos echado en el equipaje, el equipaje del alma, todo lo que necesita para ser feliz y triunfar.
La semana pasada nos embarcamos toda la familia, navegamos por mis rincones favoritos del Caribe. Disfrutamos la compañía de este rebaño de seres humanos que hemos tenido la fortuna de ver crecer. Mirando la puesta del Sol sobre la baranda de nuestro camarote le dije a Rebeca lo orgulloso que me sentía de nuestros hijos, Alejandro, Michael, Gregory y Caroline son mi extensión de vida y mi gran fortuna. Me llena de regocijo verlos volar con sus propias alas, nosotros apenas somos la guía temporal y un trecho del camino. El futuro es de ellos.
Y les confieso algo, aquí en la “intimidad” de este medio social: Gracias a DIOS por este inigualable privilegio, gracias a María y a Rebeca por habérmelos parido, gracias a la vida que me ha dado tanto. Buen viaje Michi, suerte y te quiero y admiro mucho.








