Tuesday, September 27, 2016

El envenenamiento de Pupú.


− ¡Se enveneno Pupú, se envenenó Pupú! - Gritó Mirta Corredera. Su voz chillona retumbó en el batey del Central Mercedes, penetró por las puertas, ventanas y hendijas de las viejas casas de madera, descascarando la reseca pintura y espabilando el olvido colgado de las telarañas desde los tiempos del Machadato. − ¡Se envenenó Pupú, se envenenó Pupú! - Gritaba mientras corría de un lado a otro, llevándose una mano a la desgreñada cabellera, mientras que con la otra, sujetaba un mugriento delantal de cocina a la altura del pecho. – Yo sabía que ese muchacho iba a cometer una barbaridad. - Dijo mi madre sin abandonar su faena hogareña. Yo di un salto, dejé a un lado mi tarea de quinto grado y me calcé un par de tenis a toda prisa. 

Los problemas matrimoniales de Gilberto Crespo y Cira Grillo Cruz, comenzaron en el noviazgo, mucho antes de que Cira, ya casada, aceptara montar en el camión de volteo color rojo marca Chevrolet del año 1953 de Rafael Martínez. El viaje de Colón a Mercedes, incluyó una escala entre verdes y apacibles cañaverales. Dentro de la apretada y calurosa cabina, los cuerpos sudorosos y desnudos de Cira y Rafael se unieron en una danza lujuriosa, a ratos violenta, a ratos pausada, que empañó los vidrios y trucó los relojes.

Gilberto Crespo a quien todos apodaban Pupú, se acercaba a su cuarta década de vida, era un hombre fornido, de recortada estatura, velludo como un oso, de incipiente calvicie, honesto y trabajador. Con la ayuda de una de sus hermanas como mensajera, enamoró a Cira, ella desprovista de opciones, aceptó. Él pidió permiso a los padres de la muchacha para visitarla. Cira era una guajirita delgada de apariencia tímida, mirada escurridiza y algo introvertida. Dos veces por semana, después de una larga jornada de trabajo, hacía el recorrido a pie, desde el Central Mercedes hasta la lejana casita de campo de su novia. Dos sillones de madera colocados en una esquina de la diminuta sala, fueron testigos de aquel noviazgo. Nada más llegar Pupú, recostaba arrobado la cabeza en el hombro de Cira, y a los pocos minutos se quedaba profundamente dormido. Sus ronquidos, imperceptibles al principio, iban ganando sonoridad, hasta convertirse en un estruendo insoportable, que hacía parpadear la luz de los quinqués y azoraba las gallinas dormidas desde temprano en las ramas de los frondosos atejes. Cira no solo soportaba aquel desafinado concierto, sino que cuidadosamente para no despertarlo, se cubría el hombro con una toallita, para que la baba de su novio no le empapara la pulcra blusa. Pupú pasó más tiempo en los brazos de Morfeo que en los de su amada.

Con sus propias manos, construyó una pequeña casa, la amuebló con tanto entusiasmo como mal gusto. Con una sencilla ceremonia celebraron la boda. Pupú era feliz, Cira no. Eran la comidilla del pueblo, según las malas, las buenas y las peores lenguas, Pupú era rudimentario en el arte de hacer el amor y como las desgracias no andan solas, era además, eyaculador precoz. Aquel primer viaje en el camión de Rafael fue el catalizador para una desgracia. Cansada de viajar a Colón varias veces por semana a encontrarse con su amante, Cira optó por quedarse en casa, donde ya era frecuente ver aparcado el camión rojo de Rafael.

Cuca, la vecina, parapetada detrás de sus espejuelos de marco oscuro y ventanas entreabiertas, con el corazón acelerado, escuchaba casi todas las tardes el festín de los amantes, - Grita como si la estuviesen matando. -Le comentaba a un grupo de vecinas chismosas que insistían en conocer los pormenores de aquellos encuentros.

− ¡Es un gran amigo de la familia! Contestaba Pupú, cuando algún jodedor del pueblo le preguntaba maliciosamente por aquellas frecuentes visitas.

– Y tú, un perfecto tarrú. - Comentaban ellos a su espalda. Cira no logró, o no quiso soportarlo más y lo abandonó.

Era frecuente verlo en el barrio, de casa en casa, llorando como un niño, contando su infortunio y rogando a los vecinos para que intercedieran para que ella regresara a casa. Cira no solo se negó a regresar, le confesó a su mejor amiga detalles íntimos de aquel idilio, la gran diferencia entre su marido y su amante. − Con Rafael he aprendido para que me parieron. Dijo huérfana ya de pudor. Cambio su semblante, su carácter y hasta el modo de caminar, era, sin lugar a dudas, inmensamente feliz.

− Corran, corran-seguía gritando Mirta. Exhausto llegué al portal de la casa donde ya se agrupaba un gran número de vecinos. En sus rostros, en la conversación solemne y en los susurros se adivinaba la pesadumbre de la muerte. Empujado por la curiosidad, atravesé el umbral y me dirigí al grupo que dentro del cuarto rodeaba la cama. Asomé la cabeza entre los allí reunidos y la brisa nocturna que entraba por la ventana trajo hasta mí un horrendo hedor a vómito y mierda. El cuarto presentaba un estado lamentable, sobre la rustica mesita de noche, un cenicero rebosado de colillas anunciaba una marca de cerveza ya desaparecida. Las manchadas cortinas, confeccionadas con sacos de harina, se mecían como espantadas de aquella nube fétida. Un calendario, colgado de un oxidado clavo, mostraba la fecha, martes 22 de marzo de 1966. De un tubo de metal, atado con alambres a las vigas del techo, colgaban en desarraigo las pocas prendas de vestir pertenecientes a Pupú. Desde un portarretrato enmarcado en calamina, una foto de Cira, lozana, joven y sonriente, era mudo testigo de aquella escena. Sobre la cama de estrujadas y percudidas sabanas, yacía el cuerpo inerte de Pupú, embarrado en una sustancia viscosa devenida de sus propios intestinos. Rebosados hasta la fina franja azul del borde superior, dos bacinillas de esmalte blanco obstruían el acceso al lateral de la cama.

Fueron necesarios seis hombres para levantar aquel desvanecido cuerpo y trasladarlo, a intervalos, del cuarto al comedor, del comedor a la sala, de la sala al portal y del portal al auto de alquiler que esperaba en el oscuro callejón. A duras penas lograron introducirlo en el asiento posterior. Casi en puntica de pies yo observaba por la ventana del auto el cuerpo inerte tirado a la larga. Lo vi abrir un ojo, abrir el otro, sacar el brazo derecho que le había quedado doblado bajo el peso del cuerpo. Aquella posición inicial era muy incómoda para dar el viaje de 15 kilómetros hasta Colón. − ¡Está vivo, está vivo!- Grité a todo pulmón. Después de proferir un: − ¡Ay María Santísima! Mirta Corredera sufrió un desmayo, víctima de la desnutrición, más que de los nervios.

El auto partió, veloz, dejando la multitud envuelta en una nube de polvo, sombras nocturnas, esperanzas y conjeturas.

Las investigaciones de los médicos y las realizadas en el lugar de los hechos por amigos y vecinos, corroboraron lo que muchos sospechaban, todo había sido un simulacro. Un purgante de Palma Christi y un leve enjuague bucal con mata rata, fue lo que utilizó Gilberto Crespo para atentar contra su vida. Esa misma noche, Pupú fue dado de alta del Hospital de Colón y regresó a casa. Cira jamás regresó.



 


Thursday, September 22, 2016

Desayuno.


Las veo avanzar lentamente por el pasillo del restaurante. Cada una carga en sus manos el peso de una bandeja con el desayuno y sobre sus hombros, sobre sus cuerpos, el implacable peso de al menos ocho décadas de vida. Las cabelleras blancas, la piel arrugada, los ojos marchitos de tanto mirar, pero en sus labios, en sus mustios labios, dos diáfanas sonrisas.  Paso a paso llegan hasta la mesa continua a la mía, con dificultad, depositan sus respectivas bandejas en un lento y tembloroso ritual. Cada gesto, cada movimiento aparenta ser un sacrificio y un triunfo al impedimento que la avanzada edad les provoca.  Se sientan a la mesa, y suspiran exhaustas al unísono.
Me miran y escucho un “good morning” a dúo, que devuelvo con gentileza. Extienden sus brazos sobre la mesa, se toman de las manos, inclinan la cabeza, cierran los ojos y le rezan a su Dios. Le rezan a un Dios sin intermediarios, sin un listo de por medio capaz de sacarle provecho a una fe sincera. Son dos ancianas genuinas representantes de una especie camino a la extinción, algo que aun se puede observar, campo adentro en “Heartland Florida.”  Las miro y las admiro en silencio. Me recuerdan a mi madre, a mis tías. Me conmueve la escena. Me levanto de mi mesa he terminado mi desayuno. Me acerco a ellas, con ternura les regalo mi mejor sonrisa y les digo con mucho respeto,  Ladies, God bless you both and God bless América. Salgo del restaurante pensando, imaginando,  cuanta historia, cuanta vida acumulada en estas dos damas. Familia, amigos, amores, porque ellas un día también fueron jóvenes y bellas.           

Sunday, June 19, 2016

Dia del padre.

Viejo, hoy es el día. Ese día que han escogido para celebrar, agasajar y felicitar a los padres. Desperté pensando en ti. Yo siempre pienso en ti, sea o no sea el día de los padres. Muchas cosas han cambiado desde aquel 4 de noviembre del año 83 del siglo pasado en que se apagó tu vida entre las sabanas blancas de una cama de Hospital en Lake Worth. Fue una dura batalla contra el cáncer. Te venció, pero lo venciste, él también murió contigo.
 
Pero no es eso lo que quiero recordar hoy. Te quiero recordar alegre, risueño, vivo. Te quiero recordar montado a caballo, dándole vueltas en tu mente a una idea, a un negocio, a la forma de progresar y prosperar. Quiero recordar tu tenacidad, tu gran sentido del humor. Tu audacia, montándote por primera vez en un avión, con 62 años, para salvar mí futuro. Coño viejo, yo tenía que salir al menos regular, porque malo no me diste ejemplo ni oportunidad para que saliera. 
Te quiero recordar en familia porque en familia vamos a estar dentro de un rato. Tu hijo tiene hijos. Tres más, además de aquel pequeñito que alcanzaste a conocer. Esos hijos a su vez  comienzan a tener hijos. Por ahí anda una pequeñita de tez morena y firmes decisiones. ¡Si la vieras! Tiene el ADN Grillo cifrado en el carácter.

Quiero recordar además de tu tenacidad tu gran sentido del humor. Siempre me rio de la forma que contabas la anécdota del día que te atropellaron en Madrid. Intentaste cruzar la Avenida de la Albufera para reunirte con mi madre que compraba en una tienda. Viste un espacio, una oportunidad detrás de lo que creíste era último coche y te apresuraste a cruzar. No te cercioraste que detrás de de aquel coche venia un motorista. Sentiste el impacto y cuando abriste los ojos tenias un enorme molote de gente a tu alrededor. Una moto en el suelo aun girándole las gomas y un señor con un casco que te ayudaba a incorporarte, te alcanzaba las gafas y te preguntaba, − ¿Se dio golpe señor? Estabas de pie, no te había pasado  nada.  Al fin encontraste a la vieja, comprando distraída dentro de la tienda.
– ¿Oíste Miguel? ¡Arrollaron a uno allá afuera!
−Dame tu mano Carmita− Le dijiste, tomándole la mano y llevándosela a tu cabeza.
− ¿Y ese chichón? 
−Nada, tonta, que el arrollado fui yo…

Viejo hoy es el día. Ese día que han escogido para celebrar, agasajar y felicitar a los padres. Desperté pensando en ti. Yo siempre pienso en ti, sea o no sea día de los padres. No puedo abrasarte, no puedo besarte, pero puedo escribir esta nota llena de agradecimiento, respeto, admiración y orgullo. ¡Felicidades José Miguel Grillo Martin! ¡Felicidades mi viejo!

Wednesday, May 25, 2016

Scarramuza.


Se puede hablar de “6 de Agosto” sin hablar de él. El olvido, el ostracismo, son herramientas útililes de las dictaduras. Los jóvenes no saben, ni les interesa quien fue. Pero no podemos hablar del Central Mercedes, sin hablar de Scaramuzza.



Luis Cayetano Scaramuzza Pandini nació en Buenos Aires, Agentina, el 22 de enero de 1901. Llegó a Cuba en 1923 junto a sus padres de origen italiano y se radicaron en el central Jaronú, provincia de Camagüey. Joven de buen humor y talento, llegó a ser un hombre de una dimensión científica muy notable.

No existe otra personalidad de las ciencias agrícolas en Cuba que haya llevado, personalmente, el conocimiento de la entomología a tantos países: Estados Unidos, Canadá, México, Colombia, Venezuela, Guyana Inglesa, Perú, Brasil, Argentina, Honduras, Trinidad, Antigua, Hawai, India.

Después de la introducción de Rodalia cardinalis (1920) y Eretmocerus serius, la avispita de la India (1930), el acontecimiento más relevante del control biológico fue la primera campaña desarrollada por Scaramuzza con la mosca cubana (Lixophaga diatraeae Towns) control nativo del bórer de la caña de azúcar Diatraea saccharalis Fab.
Después de su biología de Lixophaga emprende una carrera vertiginosa para la búsqueda de una solución al control del bórer como plaga dañina. Comienza sus primeros viajes a la Florida y al inicio de la década contrae matrimonio con María Magdalena (1932), y cuando llega al central Mercedes lo hace en compañía de sus pequeños hijos Luis Francisco y Magdalena Dolores.
 
La convulsa década del treinta no lo desvía de sus objetivos científicos: participa en la introducción de Paratheresia y demuestra su solidez de conocimientos.

Después de su viaje por el Amazonas, su participación en el IV Congreso del ISSCT en Louisiana y la introducci ón de Metagonistylum, nos encontramos un Scaramuzza que ha terminado la etapa de consolidación de su brillante carrera, y es líder de la entomología aplicada a la lucha contra el bórer o perforador.

Finalmente participa en la introducción de Metagonistylum en la Guyana Inglesa. A solicitud de Myers asiste al IV Congreso del ISSCT y alcanza la presidencia de la Sección de Agricultura en la XIII Conferencia del ATAC de 1939.

En la primavera de 1945 la Compañía Atlántica del Golfo lo nombró su entomólogo, procediendo a organizar una intensa campaña de control biológico del bórer en los centrales Conchita y Mercedes. Para ello tuvo el auxilio de Jorge Fernández, maestro agrícola de la Estación Experimental Agrícola y comisionado por el ministro de Agricultura, que mostró interés por esta iniciativa privada.

En octubre de 1945 Pandini se hizo protagonista de un hecho sin precedentes en la historia de la sanidad vegetal en Cuba: la apertura del primer laboratorio de control biológico en el batey del central Mercedes. El mérito de establecer y desarrollar una tecnología de reproducción de la mosca cubana lo llevó a planos internacionales.

Conocedor de cinco idiomas, español, inglés, portugués, francés e italiano. Pudo más fácilmente proveerse de una cultura universal que enriqueció con su fabulosa expedición de seis meses por los intrincados afluentes del río Amazonas en su búsqueda de material biológico exótico que aún se conserva como patrimonio en su casa del batey del central Mercedes. En la comunidad donde vivió quedan sus huellas, su casa y el laboratorio que en octubre de 1945 abrió sus puertas al mundo cañero de América continental y el Caribe.*

* Nota del autor.
En la comunidad donde vivió Scaramuzza, el central Mercedes, no queda reconocimiento alguno para este gran científico, ya no queda ni el central azucarrero.











 








 

Tomado de: SCARAMUZZA PANDINI: UNA PERSONALIDAD EN LA HISTORIA DE LA SANIDAD VEGETAL

Nilo Fernández Mariño




 




Tuesday, April 19, 2016

Acérquese para que aprenda



Uno de mis “hobbies” favoritos es la carpintería. De niño veía a mi padre laborar rusticas piezas de madera hasta convertirlas en muebles. El viejo Grillo no era carpintero, pero tenía una habilidad innata para realizar cualquier tipo de labor. Yo siempre intento parecerme a él. Es mi mejor tributo. No dibujo nada, una vez que tengo la idea, procedo a fabricarla. Recurrentemente llega a mi memoria una frase que le escuché muchas veces a mi padre. Frase de un valor incalculable y por la cual le estoy eternamente agradecido. No importaba lo peligroso del trabajo, o del equipo que estuviese operando, aquel viejo con la camisa empapada de sudor, empanizado en aserrín o tierra colorada, invariablemente detenía la faena pare decirme, “Venga, acérquese para que aprenda.” ¡Gracias por eso José Miguel Grillo!     
























   



Friday, April 1, 2016

El Ingenio.


Nunca olvido mi punto de partida. Siempre recuerdo que soy de allí, de un lugar donde una vez hubo un Ingenio. Y El Ingenio, de Manuel Moreno Fraginals es para mí una fiesta, la fiesta del regreso a mis orígenes. En los tres tomos que poseo, rescatados hace años de la biblioteca familiar por mi primo Pepe Grillo, encuentro la esencia de mis raíces. Es el mejor clásico cubano sobre la industria que forjó un país, la industria azucarera.

Nunca comienzo por el primer tomo. Invariablemente abro el segundo, por qué sé que allí, en la tercera página, bajo "contenido" encontraré la diminuta nota amarilla, escrita con diminutas letras azules, por mi primo Pepe en República Dominicana a finales del siglo pasado. En la pequeña nota, Pepe, citando a Fraginals, expone la razón del fracaso del sistema impuesto por Fidel Castro en Cuba.

 


La nota dice: "Ver página 11. Moreno Fraginals llama rebeldía pasiva la resistencia del esclavo a la opresión, fingiendo obedecer a la vez que hace mal o no hace el trabajo y rompiendo los instrumentos de producción. Moreno Fraginals define la actividad como ladinismo. Un siglo después (escribe mi primo) se repiten las manifestaciones en la población cubana como respuesta a la opresión de Castro."

Thursday, March 31, 2016

Crisis y papel.


Podemos decir que la crisis económica del 2008 quedo atrás.  Pero la mayoría de las medidas económicas que se tomaron para contrarrestarla aún perduran. Algunas de ellas, salidas de las prodigiosas mentes capitalistas que conocen la libre economía de mercado, son tan sutiles que resultan imperceptibles para el consumidor.
Por ejemplo, se le redujo el tamaño a una inmensa gama de productos básicos y en los restaurantes las porciones fueron víctimas de “encogimiento económico”. Productos de primera necesidad: jabones, pasta de diente, champú y un largo etcétera, perdieron onzas de peso y de volumen pero mantuvieron el precio. Hasta el papel higiénico fue víctima de esta medida. Las fábricas de este necesario producto aprobaron unánimemente rebajar 6.35 milímetros (1/4 de pulgada) al ancho de cada rollo de papel.

Para usted, para mí y para el resto de los habitantes de este planeta, bueno para el resto no, existen algunas etnias con distinta forma de asearse el orificio, este detalle pasó desapercibido, pero significó un ahorro de tres billones de toneladas de pulpa.
Créanme, no es mi intención hacer conciencia. Solo señalar un dato curioso. Seguro estoy que mis lectores van a hacer con este articulo lo mismo que con el papel sanitario.