El chavismo necesita crear un mártir con urgencia. Es una opción que tiene el partido de gobierno para salir de esta espiral descendente en que los malos manejos de la administración lo han colocado. La incapacidad y torpeza de Nicolás Maduro como gobernante estuvo de manifiesto desde las elecciones convocadas después de la muerte de Hugo Chávez. La evidencia de que algo andaba mal, se hizo palpable cuando con el cadáver del incendiario líder aun caliente, Maduro logró ganar las elecciones por un escaso margen. Desde entonces, con cada aparición pública, con cada metedura de pata, Maduro ha ido demostrando que la banda presidencial le queda ancha.
A pesar de ser Maduro el “elegido” por Chávez como su sucesor, la intranquilidad en las filas chavistas se hace evidente. Chávez se equivocó, se comenta a vox populi. Esto puede ser lo que le ponga fin a la gestión gubernamental del presidente venezolano. Incluso corre peligro su integridad física. Un atentado, un accidente, vendrá seguido de una acusación de que semejante hecho es una conspiración por parte del gobierno de Estados Unidos y de la CIA.
El principal enemigo de Nicolás Maduro no está en el extranjero, ni protestando en las calles de Venezuela, está justo a su lado, a sus espaldas, dice cuidarlo hoy, pero no vacilará en convertirlo en un mártir mañana. Su desaparición física puede ser la solución al conflicto y el pretexto para que un hombre tenebroso como Diosdado Cabello, tome las riendas del poder y lo radicalice. Los izquierdistas son expertos en crear mártires. Maduro puede ser más beneficioso muerto que vivo y eso es extremadamente peligroso.











