Wednesday, November 22, 2017

Los choferes de mi pueblo.


"Aucencias" Obra de Cesar Beltran
El primero de enero de 1959 triunfó la revolución cubana liderada por Fidel Castro. En esa fecha en el pueblo de mi infancia el central Mercedes, (6 de Agosto) localizado en la llanura de Colón Matanzas, existían un grupo de choferes particulares, boteros solía llamárseles, que brindaban con sus autos un excelente servicio de transporte. Pueblos cercanos, Manguito, Amarilla, Calimete, Guareiras, Colón, estaban en sus rutas. Algunos hacían viajes largos hasta la capital o ciudades de otras provincias. Solían aparcar sus autos a un costado del parque y en una organizada línea esperaban completar un viaje mientras hablaban de beisbol o de política bajo la sombra de los frondosos Jagüeyes. No eran millonarios, no eran explotadores, eran solamente laboriosos y emprendedores cubanos. Con la ayuda de algunos amigos he logrado confeccionar una lista con sus nombres. Quiero aclarar que Mercedes era un pueblo pequeño, un central azucarero.

Esta es la lista.

Julio Mejía, José Vega (Veguita), Rafael Morales, Norberto Morales, Nenito Morales, Mesa, Juan Valladares, Gerardo Zulueta (Nicutín), Nicolás Carrillo (El Americano), Francisco Cairó (Pancho) y Marcelino Rodríguez.

La lista contiene once nombres. Puede que se me escape alguno. 
 

Como medida de control total, en los planes del incipiente dictador estaba destruir la empresa privada. Exhortando las más bajas pasiones como el odio y la envidia, el plan de implantar el verdadero bloqueo interno le tomaría pocos años. 

“Pero conocemos todos esos negocios, y deseamos expresar que en un futuro las actividades privadas industriales de cualquier tipo y las actividades comerciales de cualquier tipo serán prohibidas por las leyes revolucionarias” (APLAUSOS).  (Discurso pronunciado en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1967)

En 1968 se realizó la llamada “ofensiva revolucionaria”, que barrió con todas las pequeñas empresas privadas, y no perdonó ni la más mínima expresión de trabajo por cuenta propia. En el curso de esa ofensiva, desaparecieron los vendedores de granizados, helados, maní, hasta los limpia botas y por supuesto los choferes de alquiler particulares. En ese intento por llevar la estatización a todos los niveles de la vida económica, dejaba de existir en Cuba, como anunciara previamente, “todo vestigio de propiedad privada sobre los medios de producción”. Fidel Castro le imponía a los cubanos un sistema totalitario de corte estalinista, en el que tenían fuerte peso las ideas trotskistas, las doctrinas de Mao, el caudillismo latinoamericano y su propia personalidad.

Hay que admitir que sin medidas como estas y las que implementó para controlar absolutamente todos los medios de prensa no le hubiese sido posible perpetuarse en el poder hasta su muerte. Las graves consecuencias que estas medidas han tenido en la vida de la nación cubana y en su pueblo están a la vista en los más elementales renglones de la economía.  

Lamentable es señalar que hoy, los residentes del central Mercedes (6 de Agosto) solo tienen a su disposición como medio de transporte coches tirados por caballos que hacen un lento recorrido del central hasta el crucero de la carretera Colón – Manguito. De ahí en adelante están a merced de la caridad humana. Mercedes es solo un pequeño ejemplo de una constante a lo largo y ancho de la Isla.

Sirva la lista de desaparecidos choferes de alquiler de mi pueblo como pequeño ejemplo y denuncia de la inmensa destrucción que el sistema castrista le ha infligido a la nación cubana. Problemas habían. ¿Dónde no?. Pero Cuba no era el horror ni el desastre que han intentado hacernos creer los que verdaderamente has traído el horror y el desastre a un país prospero. Basta con observar las ruinas para imaginarnos un pasado promisorio. Amigos que van de visita y otros que me leen desde la Isla podrán corroborar, los últimos aunque sea en silencio, esta triste y lamentable realidad.

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